ECONOMIA y FORMACÍON Vivienda

Una inversión millonaria transforma el panorama de vivienda social

El Ayuntamiento acaba de anunciar un movimiento estratégico en el ámbito de la vivienda pública que está dando de qué hablar en toda la ciudad. Con una inversión de nueve millones de euros, el Consistorio busca evitar que un bloque de viviendas sea adquirido por un fondo buitre y que los inquilinos acaben en la calle. Esta decisión tiene un sabor social que resuena más allá de los muros del Ayuntamiento y se suma a una serie de ajustes financieros que apuntan a mejorar la calidad de vida en la comunidad.

modificación del presupuesto para comprar 134 viviendas en Sociopolis y destinarlas a alquiler asequible

Preservando la vivienda asequible

La reciente decisión del Consistorio de Valencia asegura la continuidad de 134 viviendas de protección oficial en La Torre, una pedanía que, como muchas otras, ha sentido los embates de las crisis recientes. Con esta medida se utilizarán 6,68 millones de euros para completar los 9 millones necesarios para ejercer el derecho de tanteo y retracto. Esta estrategia, que permite a la administración pública acordar la compra de inmuebles al mismo precio que el mercado ofrece, representa un salvavidas para los residentes, quienes ahora podrán ver subrogados sus contratos de alquiler.

El objetivo no es solo retener estas viviendas en manos públicas. También se pretende integrarlas en la lista de alquiler asequible de la ciudad. El Ayuntamiento ya ha demostrado su compromiso con esta causa mediante previas adquisiciones en otros barrios, como en Safranar. Por ahí pasa la verdadera pretensión: aumentar el parque público de vivienda.

La sexta modificación presupuestaria

La compleja maniobra financiera no termina con la compra de viviendas. Con 51,6 millones de euros aprobados durante el último pleno, la ciudad no solo adquiere este bloque, sino que también sigue consolidando proyectos de interés público. Parte de esta suma permitirá reducir la deuda en alrededor de 25 millones de euros. Otros montos se destinarán a necesidades fundamentales como el transporte público, proyectos deportivos, innovación y servicios sociales. Sin dejar de lado importantes apuestas culturales como el Palau de la Música y el proyecto Valencia Music City.

Es usual que este tipo de movimientos provoquen opiniones encontradas dentro y fuera del Ayuntamiento. Críticos como Borja Sanjuán, portavoz socialista, pusieron en duda la decisión inicial de adquirir el edificio en La Torre, señalando que no era la intención original. Desde Compromís, Eva Coscollà argumentó que el gobierno local improvisa con estas maniobras, sugiriendo que las modificaciones presupuestarias reflejan una gestión poco robusta.

Dinero no ejecutado y su influencia

El acuerdo y las críticas afloran en un contexto en el que dinero destinado para emergencias aún no ha sido aprovechado por completo. Borja Sanjuán subrayó que, de los 15 millones de euros reservados para perjuicios climáticos, más de 11 millones siguen sin dirección clara. Esto provoca interrogantes sobre las prioridades actuales del gobierno y, en particular, si están preparadas para contingencias futuras.

La réplica vino de parte de María José Ferrer San Segundo, la concejala de Hacienda, quien defendió que estos ajustes financieros están en sintonía con las decisiones del gobierno y que ya se han concretado muchos proyectos en este sentido en áreas afectadas por fenómenos climáticos como la dana.

Perspectivas divididas ante la gestión financiera

Es innegable que la mirada pública está siempre lista para escrutar cada paso que da el gobierno local. Mientras la líder de Compromís, Eva Coscollà, lo percibe como una narrativa de desorganización y promesas no cumplidas, Ferrer San Segundo argumenta que los ajustes reflejan una adaptación necesaria a las realidades cambiantes de la gestión pública.

Para unos, existe una percepción de falta de planificación a largo plazo. Otros ven el esfuerzo de afrontar múltiples demandas de la población sin perder el equilibrio financiero. Al final del día, el debate arroja luz sobre la compleja tarea de gestionar recursos limitados en medio de una expectativa pública creciente.

En sí, la medida llena de significados el panorama de la gestión urbana. Aumentar las viviendas bajo el paraguas del alquiler social es una dirección clara; mejorar servicios básicos, otra. Cada paso está bajo la lupa, con una ciudadanía que espera soluciones que no se queden solo en el papel, sino que realmente transformen el día a día en sus comunidades.